La Paz empieza en casa
Afortunadamente, son muchas las personas que critican la falta de diálogo entre las partes implicadas en los conflictos bélicos más graves del mundo. También es cierto, que esto siempre lo hacemos como meros espectadores y desde el sillón de nuestro hogar.
Y pocas, son las personas que al hacer esa crítica miran hacia dentro para plantearse que son ellos y ellas mismas quienes tienen una actitud en cierto modo similar. Me refiero a esas situaciones en nuestras familias, comunidades de vecinos o centros de trabajo, en las que podemos llegar a estar años sin hablarnos con personas cercanas que nos caen mal, o simplemente odiamos. Algo que nos parece razonablemente normal. Añadiría las formas agresivas que demostramos en muchas ocasiones al relacionarnos con nuestros semejantes. Y no podría dejar de mencionar el lenguaje cada vez más violento que utilizamos al dirigirnos a personas conocidas e incluso a las desconocidas. Aptitudes y formas que por desgracia se han normalizado hasta tal punto, que quien no las utiliza se convierte para una parte de la sociedad en una persona blanda, vulnerable e incluso rara.
Quizá en el pasado estas actitudes y lenguaje agresivo iban más asociadas al género masculino y a partir de una determinada edad. Aunque hoy por hoy se utilizan de forma igual por ambos sexos y desde una edad temprana. Es decir, no sólo no hemos mejorado en este aspecto sino que vamos a peor. Creo que los valores que impulsa la sociedad occidental moderna, especialmente a través de sus medios de comunicación de masas, ha tenido mucho que ver en esto.
La paz es un término que guarda muchas similitudes con la solidaridad. Principalmente en que para llevarla a cabo debemos empezar por nosotros mismos/as. No es posible pedir a nadie un comportamiento conciliador si se hace desde una actitud agresiva. Menos aún si esa agresividad la practicamos a diario en alguna de sus formas. Y sobre todo, no podemos señalar responsables de los grandes conflictos bélicos del mundo, cuando no somos capaces de solucionar los nuestros, mucho más simples. La paz empieza en casa, y en primera persona. Es la única manera.
Rubén B Soto
Texto La Paz empieza en casa: Alfonso Basco
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6 comentarios:
Esta entrada es acertadísima. Pensaba que yo era el único que creía eso y por ello un bicho raro. Efectivamente, el trato con respeto y etiqueta incluso entre amigos es siempre de agradecer y una evidencia de que respetas a esa persona. Si la tratas mal por ser tu amigo y tener "confianza" todo es más confuso porque nunca se sabe hasta que punto existe el respeto. Sin embargo si recuperamos la costumbre de tratar bien a quienes queremos a nuestro lado nuestra conducta hablará por nosotros.
Gracias por escribir Rubén esta entrada, parece ser que si uno se ofende por una "actitud normal" como es: berrear, insultar a los seres queridos por que es lo "normal", degradarse y ser violento en general. Eso para nada es una actitud normal, y cada vez intento alejarme más de ese tipo de personas. Una vez me dijo un profesor que elegimos muy mal nuestras amistades, con lo importantes que estas son deberíamos tomarnos mucho más tiempo.
Estoy completamente de acuerdo; a veces nos engañamos y "toleramos" conductas agresivas por que son la norma. Me temo que no, aunque me tachen de sensible o raro. Prefiero la etiqueta y la conducta cortés con mis seres queridos, es la mejor forma que tengo de mostrarles mi afecto.
Por supuesto pongo de ejemplo mi amistad contigo, siempre he agradecido la paz que me transmites.
Que te vaya muy bien Rubén, nos vemos en Febrero, ¡un abrazo muy fuerte!
Gracias por un comentario tan interesante, me parece importante destacar cuando dices: "tratar bien a quienes queremos a nuestro lado". Ya que no solamente tratamos mal a nuestros amigos, sino a nuestros familiares.
Como típico ejemplo puedo citar la falta de agradecimiento a nuestros progenitores cuando hacen algo por nosotros: simplemente porque entendemos que es su obligación.
Esto a nivel de amantes va degenerando en que los miembros de la pareja compitan entre ellos y se ataquen. Obviamente hay otros temas de fondo muy importantes, pero la falta del valor que el respeto tiene en nuestra sociedad, es otro factor más añadido ¿Como es posible que un extraño demuestre más respeto por la esposa/o que su propio cónyuge?
Un saludo muy fuerte.
P.S.: Fue una placer las horas que pasamos el otro día hablando sobre filosofía.
Pues sí, tienes mucha razón. El amor por crear (tener hijos) es una fuerza poderosa y bella. Lo que hace un progenitor por su retoño es auténtica belleza y altruismo por el mero hecho de crearle. No elegimos nacer, el regalo de la vida no es posesión nuestra.
Así la felicidad se encuentra en agradecer a la vida que nos sea también propia, y por ello uno de los motivos de felicidad es provocar la dicha en nuestros padres, honrarles nos engrandece como seres humanos, pues nos dieron la vida.
A mí tambien me gustó mucho hablar de filosofía contigo. Te tengo preparados libros que creo que te gustarán, que lo hablamos el otro día.
Respecto a las parejas es muy cierto, muy complejo ese mundo creo. Yo creo que la base está en el miedo a la soledad y el respeto hacia uno mismo, que permite el dejarse insultar. Pero bueno, es un tema larguísimo, podríamos hablar de él en alguna ocasión.
¡Un saludo fuerte Rubén!
Muy interesante tu Blog.Muy profesional, los temas los encuentro muy acertados. Me gusto bastante. Le deseo muchas bendiciones y un saludo fraterno.Que tenga un buen día amigo.Seguiré vistiéndote.
!Quise decir seguiré visitándote y dice vistiéndote!.
Cuando lo leí el primer comentario entendí perfectamente que había sido un error tipográfico. Un saludo muy fuerte Darwin.
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