En el film la protagonista tiene todo lo que aparentemente podría desear: un marido, una casa, una exitosa carrera. Sin embargo es infeliz. Se encuentra vacía.
A raíz de este sentimiento emprende un camino que la llevará a volver a encontrarse con la felicidad, a sentirse plena. Veamos cual es ese camino.
Primero pierde todas aquellas cosas que la atan, que la retiene: pierde a su marido, su casa, su dinero y su trabajo. Sin nada que la retenga decide hacer aquello que realmente desea hacer, viajar a Italia y comer todo aquello que desea, sin importarla tener que comprarse una talla de pantalón más grande. Mientras aprende el idioma que le resulta fascinante.
Después de este tiempo en que se ha permitido a si misma ser feliz y hacer lo que realmente quiere hacer, prosigue en su camino. Llega a India e ingresa en un asrham, donde a pesar de las lógicas dificultades iniciales, consigue superar y trascender aquello que la hace sufrir: su relación con su ex marido. Para finalizar viaja a Bali donde encuentra la plenitud, la felicidad y el amor.
Todo este recorrido es un camino muy tántrico. Todos nosotros tenemos cosas que nos retienen y nos atan, las relaciones personales de todo tipo como la pareja, los amigos, la familia, las posesiones materiales, el estatus, etc. En muchas ocasiones nos gustaría hacer alguna cosa pero no podemos hacerla por miedo a perder aquello que tenemos. Puede que nos gustaría tomarnos un descanso, pero no lo hacemos por miedo a perder el prestigio que tanto nos ha costado conseguir en nuestro puesto laboral. Muchas veces somos infelices y deseamos que nuestra vida cambie, pero no somos conscientes que para ello primero tenemos que dejar nuestra copa vacía ¿Cómo sino el universo va a poder llenarla de las cosas que deseamos?
Una vez que nada nos impide hacer lo que realmente deseamos, gratificarnos a nosotros mismos es una parte muy importante del sendero espiritual, por lo menos desde el punto de vista del Tantra. La plenitud solo puede ser alcanzada a través de la felicidad, del gozo y satisfacción en todos los planos. Mortificar el cuerpo, privarnos de lo que nos hace felices, es una forma de superación espiritual, pero una muy densa y grosera. Se puede alcanzar esa misma superación espiritual a través de la plenitud del alma.
Esto no quiere decir que tengamos que dejarlo todo, nuestro trabajo, nuestros amigos, nuestra pareja. Tiene que ver más con la actitud. Con la actitud de estar dispuesto a, de estar preparados a dejar caer el liquido de la copa para volver a llenarla en cualquier momento de la vida. En aceptar el cambio, en no aferrarse a las cosas, en ser realmente libre y feliz, sin que por ello demos menos valor a lo que tenemos. Tampoco quiere decir que podamos hacer todo aquello que nos plazca, más bien todo aquello que nos haga felices llevado a cabo con una conducta de conciencia y amor.
Una vez que somos felices, estamos en plenitud, podemos albergar realmente la espiritualidad dentro de nosotros. Puedes hacer meditación zen, ir a la iglesia o a la sinagoga, pero si no soportas tu propia vida, si eres infeliz, y te pasas la mayor parte del día irascible, no puedes albergar la espiritualidad en ti, sea cual sea tu creencia (o no creencia) eso estará muerto dentro de ti. Por lo tanto cuida y ama a tu cuerpo, el cual es el templo del alma, cuida y ama tus emociones y pensamientos como las partes internas de ese templo, para disponer de una estupendo hogar para poder albergar la luz en su interior.
Finalmente, al igual que le sucede a la protagonista de la película, una vez que has roto con aquello que te impedía hacer lo que realmente deseabas hacer, una vez que te has permitido hacerlo, una vez que te has reencontrado con tu espiritualidad, con tu ser, contigo mismo. Simplemente serás completamente feliz, simplemente ocurrirán las cosas que tengan que ocurrir para que siguas siendo feliz, cada vez más feliz, pleno, lleno, en armonía con todo.
Come Reza Ama podría traducirlo tántricamente como: Haz lo que realmente deseas hacer, reencuéntrate contigo mismo, se completamente feliz.
Por último si no has visto la película, te animo a que lo hagas.
Rubén B Soto
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5 comentarios:
En su momento las crísticas no fueron buenas, pero a mi me gustó. Me encanta italia, y ver en la primera parte de la peli ciudades donde he estado, me hizo recordar mis viajes.
Aquí hice mi post sobre la peli:
http://www.viajarporitalia.com/roma-napoles-y-toscana-en-la-pelicula-come-reza-ama/11-10-2010
Hola Italia. He visto tu entrada y se aprecia que realmente te gusta "La bota" como tú dices. Tengo primos medio italianos y tengo una visita pendiente, así que ya te pediré consejo.
Un saludo.
Muchas gracias por la entrada Rubén. Coincido en lo que dices. Muchas veces no vivimos, sobrevivimos.
El deseo y voluntad de vivir deberían siempre estar presentes. Al ser seres dotados de temporalidad finita, la vida cobra un sentido trascendental. El cambio es la "chispa" de la vida, al igual que nuestro cuerpo está en constante devenir y por tanto también nuestra mente. Concebir la "pérdida" como sustento primordial de la vida, que nos duele pero nos recompone en algo más complejo y adaptado.
Un abrazote!
Muy acertado e interesante tu comentario Ciro, como de costumbre es un placer leer tus aportaciones.
Ahora mismo me quedan pocas horas antes de emprender el viaje a Lima. Son mis últimos momentos en el Perú profundo.
Un abrazote.
¡Te deseo buen viaje a Lima (ya debes haberlo tenido)! Pronto vendrás a Madrid, ¿no? Un abrazote, ¡ánimo con el blog!
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