El país de los tulipanes y los "placeres" prohibidos
Me levanto con sueño y molestado por el humo de un porro de proporciones gigantescas que mi compañero de habitación, el más madrugador, ha realizado con esmero. Estamos en Ámsterdam así que debo acostumbrarme.
Para la mayoría de turistas y viajeros la estancia en la ciudad de los tulipanes es una saturación de “placeres” prohibidos, prostitutas en los escaparates, mariguana y hachís en los cofee-shop, setas alucinógenas en tiendas a pie de calle; y todo sin salir de Europa.
Desde la ventana de la habitación veo el cofee-shop Rute 69, estoy en pleno Barrio Rojo, la zona más popular de Ámsterdam. Bajo a desayunar a este cofee-shop, hay una preciosa Harley Davidson expuesta en el local, hablo con la camarera, una belleza de ojos y cabello azabache, y me tomo una foto sobre la maquina. Decido degustar junto con mis amigos y compañeros de habitación, de un trozo de tarta de mariguana y otro de hachís, de color verde y marrón oscuro respectivamente, para acompañar a mi aromático té.
La noche anterior estaba con mis amigos cuando nos robaron los pasaportes y algo de dinero que llevábamos encima, estábamos jugando Mahjongg en una recreativa táctil cuando descuidamos nuestras pertenencias, doblamos la mejor marca registrada hasta ese momento e hicimos migas con un grupo de Españoles que acababan de llegar a la ciudad de las tres X, pero tuvimos que ir a la comisaría a denunciar que nos habían robado. El trato fue exquisito, los policías holandeses fueron muy amables y serviciales. La tarta de hachís me sabe a chocolate, la otra es dulce y agradable al paladar con un fuerte olor a mariguana, noto ligeramente sus supuestos efectos, al ser poca cantidad no espero grandes sorpresas, estamos en Ámsterdam y había que probar algo característico del lugar.
En los coffe-shop de Ámsterdam no solo puedes probar una tarta de mariguana o hachís, tienes a tu disposición toda una carta de distintas variedades de ambas sustancias, puedes escoger, como si de un vino se tratase, que variedad de hachís o mariguana quieres fumar, basta con señalar con el dedo sobre la elegante carta con aire distinguido. Al igual que los dispersores de servilletas de papel de cualquier cafetería Europea, aquí tienes a tu disposición, en todas las mesas y en varios puntos de la barra, dispersores con papel para liar, boquillas y filtros.
Si no sabes cómo liar el papel para formar la codiciada flauta de la felicidad, no hay ningún problema, también los venden hechos y en blíster, todos los detalles están cubiertos. Salimos a recorrer la ciudad que ya nos conocemos como la palma de la mano, hemos visitado museos, recorrido el canal en barco, asistido a espectáculos y transitado todos los cofee-shop, pero lo que más me gusta, es sencillamente recorrer sus calles. Disfruto de la perfecta distribución de sus canales, de las viviendas flotantes que permanecen eternamente amarradas, de los tejados de colores con sus grandes ventanas desnudas y esas poleas pintorescas que todas las viviendas exhiben de forma disimulada. Ámsterdam es un lugar hermoso, tranquilo y que trae paz al corazón.
En el mercado me compro una gorra gris con la bandera de la ciudad y una bolsita con semillas de tulipán. Los plantaré en el jardín cuando regrese a casa. En esta ciudad hay muchos gatos, y la gente parece tratarlos con especial atención, los mininos conscientes de su estatus privilegiado ronronean de un lugar a otro, entre los clientes y turistas. En un lugar perfecto para personas y gatos, aunque las escaleras de las viviendas, salvo las de nueva construcción, parecen haber sido construidas solo pensando en estos últimos, son angostas, con pequeños peldaños y en forma de caracol, la planta de mi pie no entra en su totalidad en ningún peldaño, afortunadamente no tenemos que subir o bajar muchas escaleras.
Ahora toca escoger un buen restaurante para reponer fuerzas, uno que no tenga escaleras. Después de la comida y una siesta obligada, salimos a una ciudad que empieza a despertar. Los escaparates con las prostitutas llaman la atención y muchos turistas quieren probar lo exótico de la situación. Cuando salimos del bullicio encontramos una pequeña cafetería rodeada de flores a los pies del canal y un simpático puentecito sacado de un cuento. Nos sentamos y recuerdo los escaparates que solo en Ámsterdam se pueden ver…
La prostitución debería estar legalizada y regularizada en todos los sitios, siempre habrá mujeres que quieran prostituirse y la legalización es la única manera de evitar las mafias, la esclavitud sexual, el proxenetismo y la prostitución de menores. De establecer un control médico para asegurar la salud de la prostituta y de su cliente por extensión. De establecer un sistema de baja laboral por enfermedad o indisposición, pensiones y obviamente impuestos que recaerían en el bien de todos los ciudadanos. Me parece perfectamente válido y moral que un hombre o mujer cobre por sus servicios sexuales (o por lo menos tal valido como una gran cantidad de oficios y profesiones perfectamente regulados que se pueden encontrar en la sociedad).
El problema reside en la ilegalidad de la situación actual. Que se mantiene gracias al cinismo e hipocresía de los políticos, que prefieren la precariedad de estas mujeres y el crimen organizado que esto genera, antes de perder los votos de las familias conservadoras que hipnotizadas por el dogma y sin atender a la razón, pretender vivir en un mundo a la escala de sus creencias.
Me parece que el modelo de Ámsterdam es el adecuado, aunque no comparto la idea de los escaparates, ni cualquier formato que no sea a través del respeto y veneración del sagrado acto sexual. Las prostitutas, supuestas expertas en sexo, deberían ser como sacerdotisas que a través del misterio femenino, ayuden al hombre a alcanzar el éxtasis, deberían ser sanadoras sexuales y emocionales que a través de su cuerpo, de su misterio y de su amor, alimenten al varón que requiera de sus servicios. Y la sociedad debería valorarlas como tal.
Actualmente la situación es muy distinta, pero aún así pocos piensan en el bien social que hacen las profesionales del sexo, cuantas violaciones se evitan por este servicio, cuantos secuestros y muertes. Cuanta frustración evitan y cuanta compañía dispensan. Y si la situación fuese legal mucho mayor serían sus beneficios. Pero la mojigatería, la hipocresía, la falsa moral y la falta de amor al prójimo, que curiosamente llevan por bandera sus principales detractores, no lo permite. Solo existe un cáncer cuando hablamos de prostitución y tiene dos cabezas y un solo cuerpo, la hipocresía dogmática y ciega, y la falta de regularización plena que da cobijo al crimen, la extorsión, el abuso, etc.
En mi círculo de amistades se encuentran varias prostitutas, mujeres inteligentes y hermosas que han elegido libremente su trabajo, que les gusta lo que hacen y no quieren trabajar en otra cosa ¿Por qué la sociedad las estigmatiza cuando el acto sexual es hermoso? ¿Cuando no hacen daño a nadie y si prestan un bien social? ¿Cuando se ganan el pan con su esfuerzo? ¿Cuándo son emprendedoras, audaces y sanamente ambiciosas?...
Mis pensamientos han volado mientras recorro la ciudad, veo a los holandeses y a muchos turistas montados en sus bicicletas recorriendo las calles, es un transporte limpio, sano y agradable, la tarde llega a su fin y la gente sonríe por la calle... Ámsterdam no es perfecta, pero es hermosa, inteligente y más abierta a la realidad y la libertad que la mayoría de lugares que conozco.
Rubén B Soto.
Artículo original: Rubén B. Soto.

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4 comentarios:
Es curioso este post, la verdad... Por un lado, yo sé que no es un viaje reciente, y al principio estaba pensando que el post era un texto que hubieras escrito hace tiempo (por la forma de redactar y expresarte), pero luego el cacho final me parece más reciente... :D
Me puedes sacar de dudas? Es que te has metido en situación y por eso me ha parecido que el principio estaba escrito hace años y el final ahora? Has juntado textos nuevos y viejos? Es una revisón de un texto antiguo?
Por cierto, me queda la duda: Los tulipanes los plantaste? siguen vivos y coleando? Me suena mucho haber visto tulipanes o haberte oído hablar de ellos, pero no pondría la mano en el fuego ^^
Y completamente de acuerdo con lo de legalizar la prostitución. Sea buena o mala, lo que está claro es que legalizarla no tendría ninguna desventaja y supondría muchos cambios serios para muchísima gente. Lo mismo con las drogas y con cualquier cosa por el estilo que vaya a seguir existiendo sea legal o no... Si algo es legal, significa siempre más ingresos para el estado, eliminar infinidad de crímenes relacionados (mafias, carteles y tal) y sobre todo una gran mejora para gente como las prostitutas, o los que sufren los abusos de las mafias y carteles...
Cuando me pongo a pensar en el sistema político actual, tan obviamente corrupto, me da asco y ganas de vomitar. O a empezar a ver razonables cosas que normalmente vería como de asesino psicópata :P
Un abrazote, tronco!
Perdona, pero escribo este segundo comentario para estar seguro de que me suscribo por mail a los mismos de esta entrada, que se me ha pasado antes xDDD
Hola Alex, la entrada es antigua pero no lo había publicado hasta ahora. Por otra parte siempre antes de publicar releo y modifico erratas, cambio expresiones, etc. De todas maneras suelen ser cambios menores y tampoco invierto excesivo tiempo ya que esto es un blog y prefiero la fluidez que los textos súper pensados. Abrazotes.
Muy buenooo!!!!!
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